Interconexión: todos contra todos


La primera reacción a bote-pronto de los voceros del magnate Carlos Slim frente a la queja de Televisión Azteca de una acción unilateral para cancelar la publicidad de las firmas del emporio, fue subrayar que la contraparte había condicionado el trato a reducir el monto de la tarifa de interconexión de Telcel a las compañías de telefonía celular Iusacell y Unefon


Alberto Barranco
Martes 01 de marzo de 2011

“Estaríamos encantados —señalaba la ironía—, en darle el mismo trato que le ofrecen a su vez Iusacell y Unefon a Telcel en sentido contrario”. Dicho con todas las letras, el problema no es de Telcel frente al mundo, sino de todos contra todos, por más que la firma acapara 70% del mercado.

En el escenario, ante la inacción de una autoridad que se niega a actuar como tal, los tribunales han debido intervenir frente a una catarata de querellas, ya de Telcel contra Axtel o de la Telefónica México contra Axtel, para no hablar de Nextel contra la Telefónica México, es decir, Movistar o de Marcatel contra Teléfonos de México.

De hecho, la Suprema Corte de Justicia ha atraído el punto final de uno de los pleitos, entablado éste entre Axtel y Telcel, en cuyas telas se acusó al exsecretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, de haber violado un amparo para favorecer a la primera.

La firma con sede central en Monterrey había planteado una inconformidad contra la filial de Teléfonos de México, alegando un cobro desproporcionado por interconectar las llamadas de su clientela a los usuarios de Telcel.

El alegato lo apuntalaban una serie de estudios realizados por académicos.

La Comisión Federal de Telecomunicaciones tardaría casi dos años en ofrecer una resolución… que a juicio de la reclamante dejaba el escenario intacto.La paradoja del caso es que tanto Telcel como Axtel se ampararon contra la respuesta de la autoridad.

Finalmente, en enero de 2008 la Cofetel emitiría una segunda resolución… en la que sólo incluía las tarifas del 2005 al 2007, lo que obligó a Axtel a recurrir a un nuevo amparo, aduciendo que otra vez éstas estaban por encima de los estándares… ¡fijados por el propio órgano regulador!

Adicionalmente, la firma planteó un nuevo requerimiento para fijar tarifas para el periodo 2008-2011, en otro capítulo más de desacuerdo con Telcel… cuyo periodo de desahogo previsto por ley se cubrió sin que el órgano regulador hiciera nada.

Bajo ese prisma, en mayo de 2008 Axtel solicitó a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que fallara sobre el asunto en su calidad de cabeza de sector, bajo el marco de la “alternativa ficta”, es decir si la dependencia no resuelve en un plazo determinado se da por aceptada la inconformidad.

Y aunque Telcel, ante la maniobra, pretendió extender un amparo que había logrado contra la Cofetel hacia la SCT, el juez de la causa se negó a concederle la petición.

Así las cosas, el titular de la SCT, entonces, firmó una resolución a favor de Axtel… contra la que se ampararía Telcel.

El asunto, el pleito, cuatro años después de iniciado, está rebotando hasta la Suprema Corte.

Ahora que, desde otro ángulo, Axtel le ganó a la Telefónica México un pleito ante la propia Comisión Federal de Telecomunicaciones que obligaba a ésta a reducir su tarifa en materia de interconexión y terminación de llamadas en el inaudito monto de 58%.

Peor aún, la medida sería retroactiva dos años, es decir regiría a partir de 2008.

Bajo ese marco, la filial en México de la Telefónica de España estaba obligada a devolverle a la firma con sede central en Monterrey algo así como 300 millones de pesos.

Naturalmente, en un escenario en que las resoluciones de una titubeante autoridad se judicializan, la Telefónica recurrió al amparo.

El caso es que mientras sean peras o sean melones, Telcel terció en el pleito, alegando que se le debía dar el mismo trato que Axtel, es decir, la Telefónica le debía aplicar las mismas tarifas con carácter retroactivo.

O qué, ¿no soy hijo de vecino?

El problema es que en este caso la deuda ascendería al escándalo de dos mil 500 millones de pesos.

Jaque, pues, del rey al virrey.

En el jaloneo sin fin, Marcatel ha solicitado que se le despoje a Teléfonos de México del título de concesión con que opera, por negarse a interconectar las llamadas de sus clientes que adquieren tarjetas de larga distancia, a lo que Telmex ha respondido que primero le pague una colosal deuda acumulada por el capítulo.

Lo grave del caso es que la ley no prevé la desconexión para morosos.

Como lee usted, el pleito es de todos contra todos. De ahí la decisión del Senado de meter orden vía una legislación.

Balance general

Por lo pronto, en convocatoria al insólito, las empresas de telefonía celular tradicionalmente antagónicas, es decir, Nextel, Axtel, Iusacell y aún la Cámara Nacional de la Industria de las Telecomunicaciones controlada por Televisa, están integrando un frente común contra Telcel.

De hecho, el grupo se hace denominar Tucotel, es decir Todos Unidos contra Telcel.

La manzana de la discordia, lo adivinó usted, son las tarifas de interconexión que impone la firma hegemónica, en más de lo mismo del escenario que se planteó la semana pasada tras las agresivas declaraciones contra el magnate Carlos Slim.

Mientras tanto, la autoridad se mantiene en su letargo… o mandando mensajitos por Twitter.

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Acerca de juliomoa

Tres décadas dedicado al ejercicio del periodismo.
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