Miénteme por favor, yo te lo pido…


“Miente, mientras más grande la mentira más gente la creerá”. No se me ocurre otro a quien citar sino a Goebbels. No porque sienta una mínima admiración por el ministro de propaganda de Hitler sino porque una y otra vez, nuestra realidad comprueba de manera irrefutable la asquerosa efectividad de sus principios.

Purificación Carpinteyro

Que aquellos que no forman parte del grupo de expertos en telecomunicaciones crean que el pleito entre televisoras, telefónicas, empresas de televisión por cable y asociaciones, es porque “las tarifas de interconexión que cobra Telmex son altas”, es entendible; así se lo han explicado a la gran mayoría de los mexicanos a través de una campaña de publicidad que dejaría verde de envidia a cualquier anunciante. Pero qué representantes en el Congreso, autoridades del Ejecutivo, agencias reguladoras del sector, analistas y expertos hagan como que se lo creen, me cuesta trabajo digerirlo.

Abogar, defender, propiciar y hablar de bajar precios, siempre ha sido y será el mejor discurso; uno contra el que nadie se atrevería a hablar so pena de ser automáticamente descalificado y acusado de “defensor de monopolios”. Así que la campaña que las televisoras organizaron y a la que los operadores de telecomunicaciones naturalmente se sumaron, fue sin objeción la mejor campaña que podían diseñar para “taparle el ojo al macho”; para hacerle creer a la población que el problema es que tenemos una telefonía cara porque las tarifas de interconexión que cobra Telmex son las más caras.

Pero el problema de las telecomunicaciones en México no es que hablar por teléfono sea caro; es que la política del sector está diseñada y funciona para garantizar la predominancia de unos pocos grupos, restando incentivos a la inversión por nuevos competidores y por consiguiente a los establecidos, que sin competencia no tienen para qué invertir –puesto que tienen garantizada su clientela-. Y esto aplica por igual a la telefonía como a la televisión.

Es a debatir el diseño del sector a lo que deberíamos estar enfocando los debates, pero ello conlleva al riesgo de afectar los privilegios de tirios y troyanos, y eso por supuesto no conviene a Telmex ni a Televisa.

Aún así, en el sector todos saben que hablando de interconexión, el factor crítico no son las tarifas sino el “cómo, cuándo y dónde” interconectarse; pero hablar de “bajar tarifas” es más fácil de explicar (-adaptando la propaganda al nivel del menos inteligente de los individuos a los que va dirigida-), y es políticamente correcto. Reducir tarifas es una frase mágica que congrega el consenso de voluntades.

Habrá quien alegue que las tarifas de interconexión elevadas que las telefónicas están obligadas a pagar a los operadores celulares son las causantes de que no exista competencia, pero esto es un sofisma: las telefónicas fijas compiten con otras fijas, las celulares con las celulares. Por eso Telcel y Telefónica llegaron a un acuerdo en diciembre pasado y fijaron las tarifas de interconexión en 95 centavos por minuto, a pesar de los reclamos de Nextel, Axtel-Avantel, Alestra y Marcatel (todos exclusivamente operadores de telefonía fija). La explicación de la aparente esquizofrenia de Iusacell es materia de otro debate.

Pero supongamos que efectivamente se reducen las “tarifas de interconexión” –es decir, la tarifa que paga una empresa telefónica a una empresa de telefonía móvil cuando uno de sus clientes llama a un celular -; no se requiere ser especialista para saber que cuando una empresa pierde ingresos de una fuente buscará recuperarlos de otra, y la forma más sencilla de conseguir el objetivo es subiendo tarifas.

Entonces, si los operadores celulares pierden 30 por ciento de sus ingresos (que hasta ahora recibían de los operadores de telefonía por concepto de “interconexión” o “tiempo aire” que se cobra bajo el esquema de “el que llama paga”), sería natural que busquen recuperarlo subiendo sus tarifas al público de “tiempo aire” celular –y eso lo pueden hacer sin que la autoridad pueda hacer nada, porque existe libertad tarifaria-.

Así que si esto sucede, quienes terminaremos pagando por los platos rotos seremos nosotros, los 90 millones de mexicanos que usamos celulares y que tendremos que pagar más por llamar.

Por otro lado, la disminución de las ahora famosas “tarifas de interconexión” que pagan los operadores de telefonía a los celulares no implicará necesariamente una reducción de las tarifas al público –como lo pueden comprobar los clientes de algunas telefónicas, que continúan pagando las mismas tarifas de telefonía desde hace años, a pesar de que su proveedor de servicios ahora paga menos por interconexión-.

Así que, en un escenario razonable, un consumidor como yo continuará pagando lo mismo por las llamadas que haga desde su teléfono fijo, y tendrá que pagar más por las que haga desde su celular. ¡Buen negocio! ¿No?

Y en este contexto, ni Telmex ni Televisa pierden. Así que la “telenovela de época” que aparentemente estamos ávidos de seguir y la mentira que todos estamos dispuestos a creer es que el principal problema que México tiene que resolver es la tarifa de interconexión.

Anuncios

Acerca de juliomoa

Tres décadas dedicado al ejercicio del periodismo.
Esta entrada fue publicada en Telecomunicaciones. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s