Prepara SCT respuesta a la cadena MVS


Alberto Barranco

Dos años después de planteada formalmente una solicitud de refrendo de concesiones para integrar una red nacional a operar en banda ancha, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes prepara su respuesta a la cadena MVS, con la novedad del clásico sí… pero no

Habrá refrendo, pues, de las concesiones otorgadas a la empresa propiedad de la familia Vargas en 1985 para operar en la banda de 2.5 gigahercios… pero a medias. De los 190 megahercios en su poder, sólo podrá utilizar 100.

El resto será licitado.

La rendija, el ostión, se abre justo a un mes de que la compañía había anunciado la cancelación de un proyecto que se perfilaba como el más ambicioso de la historia, en cuya apuesta inicial se arriesgarían 400 millones de dólares.

Anunciada la posibilidad hace seis meses, el escenario planteaba aglutinar un consorcio en el que cabrían la propia MVS Telecomunicaciones, además de las firmas Clearwire, Alestra e Intel, cuya novedad sería el uso de la tecnología LTE.

La conexión para los usuarios, de acuerdo a la oferta, sería 20 veces más rápida, en un escenario en que podría descargarse una película de 700 Mb en 90 segundos y tres canciones MP3 por segundo, en paralelo, a subir imágenes desde una cámara o celular en medio segundo.

Casi el paraíso.

Se diría, pues, que la dependencia le jugó al desgaste total para salir con que era mucho pastel para tan pocos invitados, por más que el espectro que mantiene la cadena representa apenas 11% de las frecuencias que pueden utilizarse para ofrecer servicio de banda ancha.

Lo inaudito del caso es que, presentadas tres solicitudes de prórroga el 1 y el 22 de agosto de 2007, en paralelo, a otra en 2008, aunque primero se había dicho que éstas resultaron extemporáneas, la Comisión Federal de Telecomunicaciones emitió dictámenes favorables en cada uno de los casos… de los que luego se desistiría.

El curioso, digo, por colocarle un calificativo, cambio de ruta, coincidió, justo, con la aparición del exitoso servicio de televisión satelital Dish por parte de MVS, en alianza con Teléfonos de México, cuya entrada en escena fracturó el monopolio de la filial de Televisa, Sky.

La sorpresa llegó el 10 de diciembre de 2008, cuando la instancia subordinada a la SCT, aunque con etiqueta de autónoma, decidió voltear la tortilla.

No habría refrendo, pues, para las nueve concesiones.

He dicho.

Sin embargo, el escenario se reabriría en agosto del año siguiente al plantear MVS que estaba lista para construir una red nacional para servicios fijos y móviles de banda ancha, vía una nueva tecnología.

La respuesta llegaría en octubre, cuando el propio presidente del organismo anunció a los cuatro vientos que se vendería la totalidad del espectro de la banda de 2.5 gigahercios en poder de MVS.

El golpe se formalizaría el 23 de febrero de 2010, negándole a la cadena el refrendo y cancelando de paso la concesión con que operaba el canal 52, pese a cubrirse los requisitos en tiempo y forma.

Peor aún, el 5 de agosto la Secretaría de Comunicaciones y Transportes rechazó una nueva solicitud de MVS para modificar los títulos de concesión, en medio de una campaña en que se le acusaba de pretender agrandar su alianza con Teléfonos de México, quien comercializa su oferta de Dish.

En paralelo, la andanada hablaba de haber subutilizado el “formidable” espectro con que contaba.

El motor, pues, se pegó por falta de uso.

Lo cierto es que desde 1985 la cadena había utilizado las frecuencias en su totalidad para audio y televisión restringidas, con la novedad de que en el 2007, antes de que existiera el Wimax o LTE, ya ofrecía servicios inalámbricos de banda ancha en un escenario que la ubicaba como pionera en el planeta.

De hecho, el nuevo escenario obligó a la SCT a adelantar la expedición de criterios y lineamientos para establecer una tarifa justa para los novedosos servicios.

En paralelo, se adujo que por extrañas razones se le habían otorgado las concesiones a MVS sin pago de contraprestación alguna, a soslayo del nueve por ciento a que estaba obligada a pagar por sus ingresos, además del 37% de los obtenidos por licitaciones públicas y el 40% en los derivados de transacciones comerciales.

La paradoja del caso es que la SCT se haya tardado tanto en esbozar una salida de la que se había hablado desde hace dos años, provocando la caída de una inversión que equilibraría la competencia, en un escenario en que está por materializarse una oferta similar de banda ancha promovida por una sociedad entre Iusacell y Televisa.

¿Bola negra para MVS?

BALANCE GENERAL
En lo que pareciera consigna contra la firma, en favoritismo hacia Teléfonos de México, la empresa de telefonía Axtel lleva en algunos casos una espera de 26 meses para que se atiendan sus denuncias contra la compañía del magnate Carlos Slim.

Naturalmente, no estamos hablando de fallas simples, que no ameritarían mayor atención de la autoridad, sino de cuestiones graves como el negarle la interconexión lo que, de atenderse en el marco de la ley, colocaría a Telmex en riesgo de perder la concesión con que opera.

Lo grave del caso es que la mayoría de las denuncias se han quedado en la segunda aduana, es decir la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, quien a recomendación de la primera, es decir la Comisión Federal de Telecomunicaciones, debería ser quien aplicara las sanciones correspondientes.

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Acerca de juliomoa

Tres décadas dedicado al ejercicio del periodismo.
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