Enfrentan izquierda y derecha mexicana la difícil tarea de definir candidato

Rumbo al 2012


Julio Olvera

Con miras a las presidenciales en México, dos de los principales partidos políticos enfrentan la difícil tarea de logar consenso al interior de cada uno de ellos para elegir a su candidato, en una etapa donde ‒podría decirse‒ la izquierda “canta a dúo” y la derecha “deshoja margaritas”, mientras el PRI… espera, relativamente, confiado.

Por un lado, el gobernante Partido Acción Nacional (PAN) busca reducir a tres el número de interesados en la postulación para después decidirse por uno solo; mientras, la izquierda en su conjunto echará a la suerte entre dos figuras: Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard; aunque al parecer, con una moneda lisa.

Los partidos llamados “chicos”, a su vez, se han plegado o consideran hacerlo con el partido y/o el candidato que crean es el más conveniente para sus intereses.

Pero de todos, el Revolucionario Institucional (PRI) ‒que aspira a retornar al poder luego de los 71 años que gobernó en el siglo pasado‒ aparece confiado en la persona de Enrique Peña Nieto, y solo aguarda el tiempo de la elección.

Y es que, como ocurre desde hace varios meses, el actual gobernador del central Estado de México acapara las preferencias electorales ‒con alrededor del 50 por ciento‒ en los sondeos de diversas empresas encuestadoras. A menos que ocurra algo extraordinario podría cambiar la tendencia. Veamos.

Acción Nacional

Una vez cumplida la jornada electoral del 3 de julio, en las que el PRI arrasó en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, el liderazgo panista se encerró en su cuarto de guerra, donde evaluó daños y analizó estrategias para los comicios de noviembre en Michoacán y para las elecciones federales del 2012.

La prioridad, según sus acuerdos, es “reagruparse” y “regresar con la ciudadanía”, pero antes debe abatir las diferencias internas y terminar con el “fuego amigo” que ese instituto político padece, pues apenas el lunes Vicente Fox ratificó su encono a la corriente interna que encabeza su sucesor en Los Pinos, Felipe Calderón.

El ex gobernante se quejó de que en la contienda para elegir al candidato que abanderará al PAN en las presidenciales, “el piso no es parejo”. Aludió al apoyo de funcionarios y gobernantes panistas a la campaña del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, “al que llaman ‒dijo‒ el candidato oficial”.

En defensa, Ernesto Cordero, en una entrevista esta semana con el periódico El Universal, insistió en rechazar que los dados estén cargados a su favor, pues señaló que “no es fácil subir o bajar a alguien que tiene legítimas aspiraciones”.

Por separado, el titular de las finanzas públicas minimizó además el llamado que le hizo su rival en la contienda interna panista, el senador con licencia y ex secretario de Gobernación con Fox, Santiago Creel, para que renuncie a sus aspiraciones presidenciales o deje su actual cargo en el gabinete de gobierno.

“Eso es lo menos relevante en estos momentos”, refirió el señalado como favorito del presidente Calderón.

Siete meses después de la apretada victoria electoral de Felipe Calderón, en julio de 2006, el hoy fallecido político Carlos Abascal ‒entonces secretario general de Acción Nacional y ex secretario de Gobernación con Fox‒, declaró que el PAN había elegido para la Presidencia a la persona idónea, no la mejor.

Bajo esa lógica, cabría preguntarse si Ernesto Cordero será el idóneo, aunque éste apenas acumula un dígito en las encuestas.

En este momento, Santiago Creel ‒que perdió en 2005 ante Felipe Calderón la candidatura a la Presidencia‒ es el panista mejor posicionado en las encuestas, por arriba de la diputada Josefina Vázquez Mota.

Muy rezagados están Cordero y el también secretario (Educación) Alfonso Lujambio; así como el gobernador de Jalisco, Emilio González. Los dos primeros tienen, cada uno, el cuatro por ciento; y el mandatario estatal está un punto porcentual abajo, según esa encuesta publicada el lunes.

Hay que recordar que en las últimas semanas, en esta especie de “deshoje de la margarita”, se hicieron a un lado los secretarios del Trabajo, Javier Lozano; y de Desarrollo Social, Heriberto Félix. El primero para endosar su respaldo a Cordero; el otro, para ‒afirmó‒ “seguir sirviendo a México…” desde su secretaría.

De acuerdo con el último sondeo del diario El Universal y la firma Buendía & Laredo ‒que ubica al priísta Enrique Peña Nieto al frente de las preferencias electorales con alrededor del 50%‒, Creel y Vázquez Mota cuentan con las simpatías del 21 y 16 por ciento, respectivamente, entre el público general.

La firma Consulta Mitofsky también dio a conocer, el martes, una encuesta levantada a finales de julio y que ubica a Creel con el 19.1% de las preferencias de los simpatizantes panistas y a Vázquez Mota con 18.7%. Distante de ellos están Lujambio (5.5%,) Cordero (4.6%) y González (3.4%).

Dicho panorama llevó a Vicente Fox a conminar a los aspirantes panistas a “echar toda la carne al asador”, ya que a diez meses y medio de la contienda presidencial, el PAN está muy por debajo de las preferencias electorales que en este momento encabeza el PRI.

El ex mandatario insistió en que “si (Acción Nacional) no quiere perder la gran silla presidencial, tendrá que correr porque (el PRI) le saca mucha ventaja ya”.

Creel calificó las opiniones de Fox de “oportunas y realistas” porque, a 10 meses de la contienda ‒anotó‒, hay tiempo para hacer trabajo preparatorio, resolver conflictos internos, afinar la plataforma de campaña y fortalecer tanto la estructura territorial como el proceso interno y un solo liderazgo.

Ante los señalamientos, el líder nacional del PAN, Gustavo Madero, rechazó que su partido esté rezagado e insistió en que esperarán los tiempos legales ‒a partir de noviembre‒ para elegir a su candidato.

“Esta es una situación que ya hemos vivido anteriormente. En el 2000, él (Fox), estaba rezagado en las encuestas y ganó. Felipe (Calderón) igual y ganó. Es una condición que sólo toma un retrato de un momento, pero no es una tendencia”, argumentó Madero, para quien el próximo año es de “vida o muerte”, porque están en juego los cambios impulsados en la última década.

El analista Ricardo Alemán publicó en los últimos días, en su columna Itinerario político, en el diario Excélsior, que en el fondo, Creel y Fox no sólo censuraron “la línea” dictada desde Los Pinos a favor del precandidato Cordero, “sino que volvieron a presentarse como el equipo que fueron a lo largo de todo el foxiato”.

Más aún ‒puntualizó Alemán‒, probaron que la cancha para la selección del candidato presidencial azul no es y no será pareja, y que si el ex senador Creel aspira a tener una oportunidad, por mínima que sea, para alcanzar la candidatura presidencial por el PAN, deberá romper con Felipe Calderón, de manera abierta y hasta violenta; igual que lo hizo Calderón con Fox.

Izquierda movida

Sin sobreponerse aún a la derrota que sufrió en los cuestionados comicios del 2006 y que desde entonces se hace llamar “presidente legítimo”, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no quita el dedo del renglón y busca, de nueva cuenta, ser el candidato presidencial de la izquierda en su conjunto.

Sin embargo, apareció la figura de su ex colaborador Marcelo Ebrard, quien ya le disputa, al menos, la candidatura del Partido de la Revolución Democrática (PRD), una situación que mantiene dividida a la tercera fuerza política en el país.

En el ánimo de superar diferencias y acordar una sola candidatura, ambos personajes tienen previsto que sea el mejor posicionado en una encuesta nacional a finales de año, quien abandere al PRD en las elecciones del 2012.

Pero por más que Ebrad aclare que con López Obrador no hay división, “simplemente competencia”, la percepción entre observadores es que ambos personajes contenderán por la silla presidencial.

Para ello, los minoritarios partidos Del Trabajo (PT) y Convergencia, así como su también incondicional sector dentro del perredismo, postularían a López Obrador, en caso de que la suerte no le favorezca en esa especie de volado.

De acuerdo con la más reciente encuesta BGC-Excélsior, el método que decidan los perredistas para seleccionar a su candidato será fundamental para escoger a Ebrard o López Obrador, ya que si es una encuesta, ganaría el jefe de gobierno; pero si fuera por votación, el favorito es AMLO.

Esa empresa hizo notar que Marcelo es preferido por 69% de la población con teléfono en su vivienda y AMLO por 68% de los perredistas.

Como sea, tanto entre simpatizantes perredistas como entre la población general, se percibe fraccionado al partido y se desconfía de la imparcialidad de la dirigencia en la conducción del proceso interno.

Según otros sondeos, en la contienda interna del PRD Ebrard supera ligeramente a López Obrador. La encuesta de El Universal y Buendía & Laredo consigna 30 a 27 a favor al jefe capitalino; por su lado, Consulta Mitofsky, en el mismo aspecto, recoge un 32.1% para Ebrard sobre el 29.4% del tabasqueño.

Si se considera solo a los perredistas, López Obrador es el puntero indiscutible, pues tiene la preferencia del 61.5% ante el 29.6% del alcalde del Distrito Federal, de acuerdo con Mitofsky.

En el hipotético caso de que la izquierda llegara a fragmentarse, con Ebrard como candidato del PRD y López Obrador como candidato de PT-Convergencia, los dos terminarían debilitados con el mismo nivel de respaldo (10%) y a una lejana distancia del puntero, coincidieron ambas firmas, observó Buendía & Laredo.

Para atizar el fogón, una corriente dentro del PRD exigió a la dirigencia de ese partido que no cierre la puerta a la posible candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas, fundador y líder moral de ese instituto político; tampoco a la eventual postulación, bajo sus siglas, de un candidato independiente.

Luis Sánchez, líder de Alternativa Democrática Nacional (ADN), advirtió que un partido como el PRD de ninguna manera puede ceñirse desde ahora a únicamente dos eventuales abanderados.

El propio Cárdenas, quien fue varias veces aspirante presidencial, dejó abierta la posibilidad de contender, si un importante número de militantes del partido se lo pide.

“Para quienes estamos en la política siempre están abiertas las oportunidades. Si se presenta pues vamos a ver en qué condiciones se presenta. Si no se presenta, yo estoy muy tranquilo haciendo lo que estoy haciendo…“, aseveró el septuagenario ingeniero y ex gobernador de Michoacán.

Y tal parece que ante este arribo, la cúpula perredista anunció que lanzará una campaña con la figura de sus tres personalidades (AMLO, Ebrard y Cárdenas), a fin de mostrar a un PRD fuerte y unido.

Esa estrategia servirá al PRD para cerrar filas y contrarrestar la campaña mediática, “tal vez ganada a pulso, de que en el PRD estamos divididos’”, explicó la secretaria general del partido, Dolores Padierna.

El Revolucionario Institucional

En todos los careos rumbo a las presidenciales, ya sea con Enrique Peña Nieto o con Manlio Fabio Beltrones como candidato, el PRI ‒que iría en el 2012 en coalición con los partidos Verde Ecologista y Nueva Alianza‒, aparece en la delantera.

Empero, según el sondeo de Buendía & Laredo, la ventaja priísta es abrumadora con Peña Nieto y disminuye de forma drástica con el presidente de la Mesa Directiva del Senado, quien ha desestimado una posible pelea con Peña Nieto.

“Nunca se pelea lo que no es de uno, se participa políticamente cuando hay interés en que México salga adelante después de tanta mediocridad en crecimiento económico y en materia de resultados en el combate a la delincuencia”, señaló el ex gobernador de Sonora.

Este tiene alrededor del 25% por ciento de los apoyos, mientras que el gobernador mexiquense prácticamente duplica esa intención de voto. Incluso en un hipotético escenario de alianza PAN-PRD-PT-Convergencia, con Marcelo Ebrard como candidato, la ventaja de Peña Nieto se mantiene: 50 a 23 por ciento.

Peña Nieto ‒cuyo partido es objeto de todo tipo de denostaciones por parte de sus rivales políticos‒, espera únicamente entregar la batuta a su correligionario Eruviel Ávila, quien a partir de noviembre gobernará el Estado de México, para dedicarse de manera abierta, ahora sí, a su campaña proselitista.

El líder panista Gustavo Madero alertó esta semana que lo peor que puede ocurrir en el país es permitir que el PRI regrese a la Presidencia de la República, y asintió que el Revolucionario Institucional sabe gobernar pero con deuda, autoritarismo, corrupción, corporativismo, populismo y no con democracia.

Para mostrar la manera de gobernar del PRI, Madero puso como ejemplo en el estado de Coahuila, que incrementó su deuda pública durante la gestión de Humberto Moreira ‒actual presidente nacional priísta‒, de 380 a 32 mil millones de pesos.

De su lado, López Obrador sostuvo este viernes en la localidad de Tehuacán, en el central estado de Puebla, que ni el PRI ni el PAN representan una opción como gobernantes, ya que ambos están al servicio de una oligarquía o mafia de poder que es responsable de la actual tragedia nacional.

En el marco de su campaña de promoción de su Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y dar a conocer su denominado “proyecto alternativo de nación”, AMLO reiteró que su sueño es salvar a México; “sin embargo ‒dijo‒, temo que a la gente le gustara la mala vida, que cayera en una especie de masoquismo colectivo y que en el 2012 decidiera ir por más de lo mismo”.

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Acerca de juliomoa

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