Procuraduría investiga a empresarios y casa de cambio

La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, a cargo de Miguel Mancera, avanza en las investigaciones de los homicidios de las periodistas Ana María Marcela Yarce Viveros, quien se encontraba a cargo del área de Publicidad y Relaciones Públicas de Contralínea, y Rocío González Trápaga, exreportera de Televisa y quien ejercía el oficio de manera independiente. La dependencia mantiene abiertas diversas líneas de investigación para conocer la causa de los feminicidios: desde la labor periodística de la revista de investigación hasta asuntos de negocios, robo y relaciones personales.

Los últimos contactos telefónicos de Rocío González Trápaga, antes de ser secuestrada junto con Marcela Yarce Viveros, fueron con su hermano Arturo y con el médico de su padre. El primero la llamó después de las 20:30 horas del miércoles 31 de agosto, y ella aprovechó para consultarle acerca de unos servicios profesionales de ingeniería. “No la escuché asustada o como si le pasara algo; al contrario, parecía muy tranquila. Se escuchaba que estaba en un lugar cerrado y había ruido”, dice Arturo González Trápaga.

La segunda llamada la realizó Rocío ese mismo día, después de las 20:45 horas, al doctor de la familia. Entonces le preguntó respecto del tratamiento que debía seguir su padre. Después, a las 23:00 horas, Arturo intentó comunicarse a los dos teléfonos celulares de su hermana, pero ella ya jamás respondió.

Ese mismo miércoles, Marcela Yarce salió de las oficinas de Contralínea a las 21:00 horas para reunirse con González Trápaga, en un punto aún desconocido. De estos primeros datos, se desprende que el secuestro habría ocurrido entre las 22:00 y poco antes de las 23:00 horas, cuando Rocío ya no respondió las llamadas efectuadas por su hermano.

De ellas dos se supo hasta el día siguiente, por la tarde, cuando sus cuerpos sin vida fueron identificados por sus familiares. Antes, en calidad de desconocidos, los restos de las periodistas fueron levantados de un parque de la delegación Iztapalapa, lugar donde, se sabe, no habrían sido vejadas ni asesinadas.

Entre los posibles móviles del doble homicidio que investiga la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) se encuentran las actividades periodísticas, el robo, las relaciones personales y la relación de negocios con la AMPI, en un proyecto en el que ambas participaban.

Respecto del móvil político, destacan la relación laboral de Marcela Yarce Viveros con la revista Contralínea, de la que fue fundadora, reportera y, hasta su muerte, coordinadora de Relaciones Públicas y Publicidad; y la actividad profesional independiente de González Trápaga.

Otra línea de investigación es la que se relaciona con un supuesto movimiento financiero por 100 mil dólares en el centro cambiario Eurodólar –ubicado en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM)–, del que González Trápaga era socia minoritaria.

De acuerdo con las indagatorias, los asesinatos también podrían estar vinculados con el homicidio de Víctor Manuel Perera Calero –expresidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI)–, ocurrido el martes 30 de agosto.

Investigación de capitales

Entre las vertientes que analiza la PGJDF está la relacionada con el móvil del robo. Según los avances de las indagatorias, el 31 de agosto, último día que se vio con vida a las periodistas, González Trápaga habría retirado 100 mil dólares del centro cambiario Eurodólar, del cual era accionista. Hecho que no se ha confirmado aún.

Cámaras del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México tienen registro de la salida de Rocío del centro cambiario. Las imágenes muestran a la periodista sosteniendo una bolsa, en donde se presume llevaba el dinero.

Para esclarecer esta hipótesis, las autoridades de la PGJDF han citado a rendir declaración a los socios de González Trápaga, así como a sus empleados del centro cambiario.

Las líneas de investigación también apuntan que la reunión entre González Trápaga y Yarce Viveros se dio por el velorio del empresario inmobiliario Víctor Perera, asesinado un día antes. Se presume que ambas asistirían a la agencia funeraria ubicada en la avenida Félix Cuevas, Colonia del Valle, al sur de la ciudad de México.

Respecto del dinero y el móvil del robo, la PGJDF informó que solicitaría la colaboración de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para consultar los movimientos que realizó la periodista Rocío González Trápaga en el centro cambiario.

El procurador Miguel Ángel Mancera aseguró que González Trápaga acudió a Eurodólar el miércoles 31 de agosto alrededor de las 20:20 horas. Esto es 10 minutos antes de la llamada de su hermano Arturo.

Empleados del centro cambiario han testificado ante las autoridades capitalinas que era común que González Trápaga acudiera al centro cambiario. No obstante, “al rendir su declaración, la apoderada legal del establecimiento dijo desconocer alguna operación de retiro por una cantidad considerable, pese a que, por el cargo que ostenta, conoce los movimientos del centro cambiario”, indica una nota de la agencia Apro.

Además de los empleados del centro cambiario, han sido citados a declarar ante la Fiscalía Central de Investigación para Homicidios de la PGJDF, los socios de González Trápaga. Los hermanos, de nombres Raúl y Roberto, acudieron a las instalaciones de la delegación Azcapotzalco el pasado 5 de septiembre.

La periodista González Trápaga poseía 150 acciones del centro cambiario, es decir, el 15 por ciento de sociedad. Fue ella quien consiguió el permiso para operar.

Acerca de los 100 mil dólares, la Procuraduría indaga un vínculo directo con el empresario Anís Kuri Saad, dueño de algunos locales en la Central de Abastos y quien mantenía una relación de amistad con la exreportera de Televisa.

La muerte de Perera Calero

El segundo móvil que indaga la PGJDF tiene que ver con las relaciones laborales que sostenían las periodistas con empresarios inmobiliarios, particularmente por el asesinato de Perera Calero ocurrido unas 24 horas antes que el de las periodistas. Videos en poder de las autoridades capitalinas muestran al sicario que ejecutó a Perera Calero en sus oficinas de Perera Bienes Raíces, el pasado 30 de agosto.

El asesino –indican fuentes cercanas a la investigación– llegó al despacho inmobiliario ubicado en la calle Nicolás San Juan, de la Colonia del Valle. Solicitó ver al expresidente de la AMPI, y aguardó en el lobby.

Unos 30 minutos más tarde, el empresario (de 66 años de edad) salió a recibir a un mensajero que le llevaba 30 mil dólares dentro de una bolsa. El asesino se levantó intempestivamente y vació su arma contra Perera Calero, quien cayó muerto al instante.

La secretaria y el hijo del empresario intentaron defenderlo, e incluso intercambiaron golpes con el agresor. El asesino huyó, mientras el hijo de Perera Calero, herido, abandonó el despacho.

De acuerdo con datos de la AMPI, Perera Calero ocupó la presidencia de ese organismo en el periodo 1991-1992. Además, ejercía su profesión de abogado, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, con la cédula profesional 308287. Fue fundador y socio del despacho que llevaba su apellido desde 1963 hasta el día de su muerte.

La AMPI y las periodistas

Aunque una de las líneas de investigación que lleva la PGJDF relaciona a la AMPI con Perera Calero, y éste a su vez con las periodistas Marcela Yarce y Rocío González, el actual presidente de la organización, Adán Larracilla Márquez, asegura que nunca mantuvieron contacto con el hombre asesinado.

En entrevista con Contralínea, el empresario poblano comenta que él fue quien inició la relación de negocios con las comunicadoras, para emprender un proyecto de revista denominado Más Q Casas. El primer encuentro se llevó a cabo con Marcela Yarce Viveros, a quien conocía desde 1984, cuando ambos cursaban sus respectivas carreras universitarias.

Yarce Viveros y Larracilla Márquez son egresados de la UniversidadPopular Autónoma del Estado de Puebla, donde ella cursó la licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Él egresó con el título de ingeniero civil.

El actual director general de Coldwell Banker Angelópolis y presidente de la AMPI dice que, desde 2010, la Asociación buscaba editar la publicación corporativa desde hacía tiempo, cuando estaba a cargo de la vicepresidencia del organismo.

“Nosotros planteamos el año pasado la posibilidad de la entrevista (con Yarce Viveros), periodo en el que yo era el vicepresidente y Héctor Obregón el presidente. Por complicaciones administrativas solamente nos pudimos reunir con ella en una ocasión y solamente le pudimos dar unos 10 minutos del Consejo Nacional, por que las agendas son muy fuertes.”

Acompañada de González Trápaga y de Rafael Vieyra Matus (quien aparece como director general en el directorio de Más Q Casas), Yarce Viveros presentó los primeros diseños en 2010. “Nosotros por cuestiones de dinero, y por acuerdo del Consejo Nacional, no pudimos hacer un pago que daría licencia para utilizar el nombre de Más Q Casas sino hasta este año”, expone.

La segunda y tercera juntas se llevaron a cabo hasta 2011, agrega, cuando el “equipo operativo” de la AMPI empezó a trabajar con los logotipos y las secciones que estarían incluidas en la revista. “Por la falta de organización de nosotros se retrasaron muchas cosas”, dice el empresario poblano, quien arguye que por esa razón se llevaría a cabo la presentación de la revista hasta el próximo 20 de septiembre en un hotel de la ciudad de México.

Sin relación con Perera Calero: AMPI

Ante las líneas de investigación abiertas y la posible relación del expresidente de la AMPI y las periodistas, Adán Larracilla Márquez concede la entrevista horas antes de acudir a rendir sus declaraciones ante la Fiscalía Central de Investigación para Homicidios de la PGJDF.

—¿Cuál era la relación que mantenía la AMPI con Víctor Manuel Perera Calero?

—Tengo entendida que ninguna. Formalmente, Víctor Perera dejó de participar en AMPI hace unos 20 años; no tenía trabajo activo.

—Tenemos conocimiento de que Marcela Yarce sí lo conocía y que incluso usted los había presentado.

—No, eso lo puedes revisar a dónde quieras, pero no. De hecho yo no me llevo con Víctor Perera, ni con la familia. Me presentaron a la familia el día del velorio. A Víctor Perera lo vi una sola ocasión en mi vida y no hay más. Yo creo que es una desviación en los temas, que sucedieron tan seguidos (los asesinatos).

* Hay la hipótesis de que ellas se dirigían, incluso, al velorio de Víctor Perera.

* Yo estuve con la gente de la oficina nacional, el día del velorio del señor Perera, como un asunto institucional. Al no tener relación con él, fui como presidente del organismo. Le di el pésame a la señora (esposa de Perera Calero) y sanseacabó. Jamás vi a Marcela ni a Rocío. La revista sí la estaban haciendo para nosotros pero no hay relación con el otro señor, salvo lo que digan las investigaciones.

Luego del asesinato de Víctor Perera, el 30 de agosto pasado, la AMPI hizo pública una esquela en donde manifiesta sus condolencias por el sensible fallecimiento del expresidente del organismo. La rúbrica de este comunicado institucional es la de Adán Larracilla, quien también lamentó la pérdida de las “directoras del proyecto editorial Más Q Casas en colaboración con la AMPI”, el 1 de septiembre pasado.

Los crímenes

Los cuerpos de Yarce Viveros y González Trápaga fueron hallados la mañana del 1 de septiembre en el parque El Mirador, en la delegación Iztapalapa. De acuerdo con los resultados del primer peritaje, las comunicadoras fueron ejecutadas en un lugar distinto al que fueron descubiertas.

Las víctimas fueron encontradas ataviadas con sus joyas y se presume que fueron trasladadas desde el lugar de su muerte hasta el parque, en la cajuela de una camioneta tipo Pick Up de color negro.

El presidente del Tribunal Superior de Justicia, Edgar Elías, quien se encuentra a cargo del Servicio Médico Forense, indicó que según la necropsia aplicada a González Trápaga, ella fue asesinada por dos disparos de arma de fuego en el pecho y posteriormente ahorcada. En tanto, Yarce sufrió de asfixia y posteriormente recibió, también, dos disparos en la parte baja del cuerpo.

El procurador Miguel Ángel Mancera sostiene que uno de los dos cuerpos presentaba golpes y que hay evidencias de actividad sexual. Señala que no hay quemaduras de cigarro, como se había informado en un principio. Sin embargo, acepta que las periodistas fueron ejecutadas violentamente.

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