Marcela Yarce y Rocío González conocían a sus victimarios

Julio Olvera

Apenas el fin de semana familiares, amigos y compañeros del gremio, volvían a las calles para exigir a las autoridades de la capital mexicana el esclarecimiento del asesinato de las periodistas Marcela Yarce Viveros y Rocío González Trápaga, ocurrido un mes atrás.

Era la segunda manifestación, con el mismo propósito, que se realizaba frente a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF); la primera ocurrió el 11 de septiembre. Desde entonces, el robo era ya la principal línea de investigación que manejaba la policía.

Anoche, la PGJDF presentó ante la prensa a dos hombres que confesaron su participación en ambos crímenes, y este martes el procurador capitalino Miguel Ángel Mancera confirmó, en diversas entrevistas de radio y televisión, que el móvil fue el robo de un millón de pesos (unos 72 mil dólares).

“Ya se dio a conocer el día de ayer que (los detenidos) han rendido declaración ministerial, tenemos a estas personas que participan en el homicidio, que están en el momento mismo de la ejecución de ambas periodistas, están confesos, sus declaraciones están ratificadas ante el propio juez que conoce del arraigo”, detalló.

Pero Mancera subrayó que, según confesión de los detenidos, éstos decidieron matar a las mujeres porque conocían personalmente, al menos, a uno de sus victimarios desde unos tres años antes.

Ese sujeto, Óscar Yahir, laboraba en un estacionamiento público donde regularmente una de ellas guardaba su automóvil, muy cerca del edificio donde están las oficinas de la revista Contralínea.

Los detenidos fueron identificados como Óscar Yair Quiñones Emmer y Lázaro Hernández Ángeles, quienes se fueron puestos en prisión cautelar, una vez ratificadas las declaraciones de los inculpados.

Sin embargo, todavía falta por capturar a un par de individuos que habrían participado en el robo y posterior estrangulamiento de las dos periodistas.

“Están trabajando, la Policía de Investigación el área ministerial, la pericial para llegar a una conclusión lo más pronto posible”, puntualizó el procurador, mientras un comunicado de la PGJDF dio cuenta de que con la detención de dos probables responsables, se “avanza en el esclarecimiento” de los dos crímenes.

La revista Contralínea, donde laboraba Yarce como directora de Relaciones Públicas y Publicidad, mantiene aún las fotografías de las dos comunicadoras en la parte superior de su página en Internet, donde lleva un conteo de los días transcurridos desde el doble feminicidio y la pregunta ¿dónde están los culpables?

También resalta un titular con la noticia de que la “PGJDF arraiga a dos sospechosos del asesinato de periodistas”. En la nota informativa, la publicación relató algunos hechos puntuales, según la versión del procurador Mancera.

Señaló que Marcela y Rocío le habrían propuesto un negocio con dólares y pesos a Oscar Yahir, quien trabajaba para empresarios de origen chino. Éste habría aceptado realizar una venta de 100 mil dólares a razón de 10 pesos por dólar.

Por este motivo, apuntó, González Trápaga se habría trasladado el 31 de agosto al Centro Cambiario Eurodólar, ubicado en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, del cual era accionista. Ahí habría retirado el millón de pesos.

Ese mismo día Rocío y Marcela se habrían visto con Oscar Yahir y con Lázaro Hernández, según sus propias confesiones. El primero habría viajado en el automóvil de Rocío, al igual que Marcela; mientras que “Lázaro los seguiría en un carro, y otra camioneta, tipo Lobo, también los seguiría”.

Según la PGJDF, los hombres habrían llevado a las periodistas a una casa ubicada en el Bordo de Xochiaca, en el límite oriente con el Estado de México, lugar donde supuestamente se cerraría el trato.

Una vez allí, detalló, Yahir sacaría un par de pistolas, una para él y otra para su cómplice, y junto con un tercer individuo, habrían amagado a las víctimas y las habrían desnudado.

Puntualizó que inmediatamente después, les quitarían el millón de pesos. A decir de las autoridades, Yarce Viveros cuestionó a Oscar Yahir por qué les hacían eso, si “eran amigos”. Éste la condujo a un cuarto ubicado en el primer piso de la casa, sitio donde habría permanecido encerrada mientras golpeaban y torturaban a Rocío.

Cuando bajaron a Yarce, presuntamente González Trápaga se encontraba ya sin vida. Ante la desesperación de la primera, los supuestos responsables habrían decidido estrangularla también, agregó.

Los cuerpos de ambas periodistas habrían sido subidos a la camioneta Lobo y conducidos a un parque ubicado en la colonia El Mirador, de la populosa delegación Iztapalapa. “Tras arrojar los cadáveres, Oscar Yahir habría disparado dos balazos a cada una”, narró.

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Acerca de juliomoa

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