Canal 30: sorpresa que nos prepara el gobierno para 2012

Sociedad y Poder

Raúl Trejo Delarbre

Las cosas que se preparan a escondidas no suelen ser buenas. Sobre todo, las cosas que se hacen con dinero público y se planean en secreto son definitivamente contrarias a una sociedad democrática. Por eso es imposible tener buenos augurios acerca del nuevo canal de televisión que el gobierno federal quiere poner a funcionar en los primeros meses de 2012.

Se trata del Canal 30, que será manejado por el Organismo Promotor de Medios Audiovisuales. Como puede recordarse, la creación del OPMA a fines de marzo de 2010 resultó muy sorpresiva especialmente porque no surgió acompañado de un proyecto de comunicación. La Secretaría de Gobernación, a la cual está adscrito ese Organismo, indicó que su función principal sería crear y mantener una docena de nuevas estaciones para retransmitir la señal del Canal Once de televisión. Nadie supo explicar por qué, si para eso surgía el OPMA, en vez de crear una nueva estructura mejor le asignaban al Canal Once, directamente, esas repetidoras.

Ahora el OPMA aprovechará algunas de las frecuencias que tiene asignadas para, en ellas, difundir un nuevo canal. Otras versiones, como la que publica el colega Gabriel Sosa Plata, indican que la nueva televisora funcionará sólo en la Ciudad de México.

En el panorama de monotonía que define a la televisión abierta en México toda nueva presencia tendría que ser bienvenida. Sin embargo nadie ha explicado para qué quiere el gobierno federal un nuevo canal de televisión, con qué criterios lo van a manejar y sobre todo, por qué dependerá de la Secretaría de Gobernación.

Hasta hace pocos meses, el Canal 30 estaba destinado a la transmisión de programas educativos del Instituto Politécnico Nacional. Utilizaba una señal de corto alcance para difundir cursos de inglés, materias en respaldo a la enseñanza escolarizada y series culturales. La Secretaría de Educación Pública tenía previsto utilizar esa frecuencia para televisión educativa, tanto así que en 2009 convocó a una licitación para adquirir transmisores de televisión que cubrirían, entre otras, la frecuencia del Canal 30 en la Ciudad de México.

Ahora esa frecuencia, posiblemente con repetidoras en otros sitios del país, conducirá un canal de perfil todavía incierto. El gobierno está contratando con diversas instituciones y empresas productoras los programas que podrían ser incluidos en el nuevo Canal 30. El sigilo que se mantiene al respecto es absolutamente contradictorio con la transparencia que debería prevalecer en toda decisión gubernamental, pero muy especialmente cuando está relacionada con medios de comunicación.

¿Para qué quiere el gobierno un nuevo canal? ¿Por qué no, mejor, ampliar la cobertura del canal 11 y darle presencia en otras entidades al canal 22? ¿Por qué precisamente ahora, en vísperas del proceso electoral? Si el presidente Felipe Calderón quiere ese nuevo canal para hacerse propaganda con fines políticos, sería de lo más condenable. Si no es ese su propósito, está haciendo todo lo posible para que el Canal 30 parezca, precisamente, un proyecto electoral.

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Acerca de juliomoa

Tres décadas dedicado al ejercicio del periodismo.
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